Febrero 2017: TIEMPO DE TRANSICIÓN Y ENTENDIMIENTO

Contexto energético de Febrero

Febrero es un mes que nos puede generar grandes movimientos internos, por lo cual es relevante comprender el escenario energético de este periodo. Porque además de dos eclipses, están las tensiones cardinales, la retrogradación de Júpiter y la entrada de Lilith en Sagitario, entre otros. Por ahora me centraré en los principales eventos.

Actualmente, estamos frente una tensión provocada por Júpiter en Libra, que acaba de empezar su movimiento retrógrado, en oposición a Urano en Aries y éstos en cuadratura a Plutón en Capricornio. Estos tres planetas dan significado a diferentes dimensiones de la experiencia humana, y nos proponen ampliar nuestra mirada y el concepto que tenemos de nosotros mismos.

Júpiter, regente de Sagitario y Piscis, nos habla de nuestra capacidad de interpretar la realidad y darle sentido. Este planeta, en relación a Saturno, es quién nos permite comprender nuestro contexto familiar y social, y nos dice que para asimilar un nuevo nivel de comprensión, siempre está presente un otro. Este otro, trae a nuestras vidas diferentes modos de pensar, hacer y crear. Urano, el planeta del cambio y regente de Acuario, ya lleva un tiempo en Aries, sin embargo, desde que ingresó a este signo ha tenido repetidas tensiones con Plutón, el planeta que nos propone un nivel más profundo de transformación, y ahora se le opone Júpiter, el planeta de la expansión.

Esta configuración es tensa porque nos plantea tomar acciónes en diferentes, e incluso contrapuestas, direcciones. Sin embargo, si ponemos atención a los significantes de este diálogo (Júpiter, Urano y Plutón), podemos ver que nos hablan de una cuestión de fondo, que se resume en la necesidad de hacer un giro radical en alguna o varias áreas de nuestra vida. Entonces, lo que se pone en tensión no es el qué, sino el cómo, pues el tironeo se da entre hacerlo solos, acompañados, o entre todos en pos de cambios colectivos. El problema justamente radica en que no es ni lo uno, ni lo otro, sino todo junto a la vez. Por lo tanto, para enfrentarnos a estos retos, debemos tomar una posición clara y comenzar a actuar coherentemente. Pero, ¿coherentes con qué? Aquí es cuando el conflicto aumenta, pues están cambiando tantas cosas a nuestro alrededor, que podemos sentirnos sin dirección.

“Llega un momento en que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el momento de la travesía. Y si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos”. F. Pessoa

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ECLIPSES: Soltar, integrar y trascender

En este contexto, comienza una nueva serie de eclipses. Si bien, los nodos aún continúan en Virgo y Piscis, el primer eclipse (10 de Febrero), se forma con el Sol y la Luna en el eje Leo/Acuario, por lo tanto se puede percibir un cambio en la cualidad, en contraste con los últimos eventos de este tipo. Este eclipse es de Luna en conjunción al Nodo Norte, es decir, sintoniza con nuestro mundo emocional, y las energías que remueva necesitan ser tomadas en cuenta.

En la vida, circulamos al menos dos caminos simultáneos: uno de desarrollo personal, que se nos presenta como interno o subjetivo, y otro de desarrollo social, que vivimos en contacto con lo externo, es decir, el “mundo objetivo”. Pero ambos caminos, son parte de uno transversal, más sutil e invisible, que es el camino espiritual. Este es el camino que nos plantean los nodos de la luna, la casa XII y sus regentes. Un camino voluntario que cada uno de nosotros va trazando, a su ritmo, desde su propia experiencia y aprendizajes emocionales.

El Nodo Sur de la Luna representa un origen, el pasado, por lo tanto, un conjunto de hábitos. En el otro polo, el Nodo Norte, representa una misión que atraviesa toda experiencia, un punto de llegada para el alma. Quizás es por eso que se nos presenta como el punto de mayor resistencia, porque para transitarlo debemos dejar la comodidad, las excusas y hacernos cargo de nuestras acciones.

Febrero es un mes de verdadera transición entre una realidad y otra. Los eclipses se producen cuando se alinean en un plano el Sol, la Luna y los nodos de la Luna. La oportunidad que nos ofrecen es sincronizar nuestro propósito consciente con los valores colectivos del alma, y de esta manera ser parte del nuevo orden. Este eclipse (10/02 – 22º de Leo) toma forma cuando la tierra, es decir nosotros y nuestra experiencia de la materia, se interpone entre el Sol (la consciencia) y la Luna (mundo emocional). La luz de la luna, que es reflejo del Sol, se verá opacada por nuestra sombra. Como no es un eclipse total, si no ponemos atención, podemos perderlo de vista. Si esto lo llevamos al plano simbólico, debemos poner atención a nuestra mente y emociones. Recordemos que estos eventos no son externos a nosotros, y no producen ningún tipo de cambio si no reflexionamos en ello.

La cualidad del tiempo nos permite ahora darnos cuenta de los resultados de acciones pasadas. Acciones que son evidencia del automatismo en el que vivimos, de la repetición incesante de formas pre-establecidas de comportamiento, socialización, etc. Por eso es tan incómodo, tanto a nivel colectivo como personal, porque ahora nos toca lidiar con sus consecuencias. A nivel personal, algunas de nuestras elecciones básicas como la pareja que tenemos, el lugar y la manera en que vivimos, y tantas otras pequeñas decisiones que vamos tomando día a día, muchas veces no reflejan la verdad de nuestro ser. Si nos ponemos la mano en el corazón, muchos de nosotros podemos coincidir en la ‘conveniencia’ de ciertas opciones en nuestra vida. Es ahí donde este eclipse y las tensiones cardinales tienen algo que decir. Porque hemos llegado a un punto tal de incomodidad, que no nos queda otra que romper la aparente estabilidad y buscar nuevas respuestas.

Uno de los principales desafíos que este tiempo nos ofrece, es encontrar un ajuste entre la manera más genuina de vivir nuestra vida (que se desprende de una verdad revelada después las conversaciones de Mercurio y Plutón) y los actuales compromisos que aún sostenemos, pero que ya no sentimos acorde a nuestro ser.

Estamos llegando a un punto donde nos damos cuenta que no es posible pensar en desarrollo y evolución personal, si no es en resonancia y equilibrio con el mundo que nos rodea y sus problemas cotidianos. Que no estamos solos y cada una de nuestras acciones tiene un efecto en el sistema total. Dentro de cada uno de nosotros, hay semillas de nuevos aprendizajes, ideas, herramientas y métodos, que nos permiten crear formas más ecológicas de convivir entre todos. Podemos empezar por poner la intención, desde el corazón, de hacerlas germinar. En este sentido, los eclipses se pueden trabajar como una manera de conectar con las necesidades de una comunidad y darnos pistas sobre nuestra participación en esos esquemas como agentes colaboradores.

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¿Cómo hacemos este proceso de transición?

Algunas claves para atravesar estos procesos, las podemos tomar de las enseñanzas de casi dos años de eclipses en el eje Virgo/Piscis. El 26 de Febrero, será el último en 19 años, por lo tanto, es propicio para dar punto final a procesos que abrimos durante este tránsito de los nodos (entre 2015 y 2017) e integrar los aprendizajes emocionales y prácticos que nos dejaron esas vivencias.

En mi opinión, una de las principales enseñanzas de estos años ha sido comprender que somos responsables de hacer de nuestra realidad cotidiana un ‘paraíso’ o un ‘infierno’. El eje Virgo/Piscis nos ayuda a comprender la complejidad de nuestra multidimensional naturaleza. Aquí nos damos cuenta que aun siendo individuos con una luz propia para expresar, somos parte de un todo mayor del cual somos partes ‘funcionales’, y que la decisión de ser un tripulante o un pasajero en esta nave, está en nuestras manos.

También nos dieron lecciones de humildad y realidad. Algo así como un “Ubicatex” espiritual. Nos enseñaron que no sirve de nada fantasear con seres de luz, mensajes del más allá, almas gemelas, vidas pasadas o rayos del cielo, si no somos capaces de transformar nuestro egoísmo en nuestra vida cotidiana, o si ni siquiera alcanzamos a ver el dolor que causamos a otros con nuestros hábitos de consumo, alimentación o incluso con nuestro propio cuerpo.

Para muchos de nosotros, también nos dejaron dolorosas, pero sanadoras lecciones de perdón, paciencia, autocontención, entre otros. Nos dimos cuenta que era necesario realizar una limpieza profunda en todos nuestros cuerpos: mental, emocional y físico, y que mantener el bienestar y el equilibrio interno no depende de nada externo, sino de nuestra capacidad de resiliencia, de amor propio y aceptación de la importancia relativa de nuestro ego, en cuanto a la importancia fundamental de nuestro Ser (lo que se expresa en el corazón).

Si somos capaces de integrar al menos uno de estos aprendizajes en nuestra vida, con el compromiso de sostenerlo, tal vez nos sintamos más firmes y lúcidos para abrirnos a las experiencias que nos prepara el paso de los Nodos al eje Leo/Acuario, que nos quiere conectados con nuestra sabiduría interna y alineados con nuestra vocación. Este es un llamado a despertar de un sueño y crear una realidad más genuina, armónica y justa.

Que sea un poderoso mes de Febrero, mucho amor y paz para todos.

M.S.G – Astrología Conectiva