Luna Llena en Escorpión – 2017

Tiempos de celebración y cambio de eje!

El día de ayer, pasado el mediodía, se perfeccionó la Luna llena en el grado 20º24′ de Escorpión. Esta lunación, tan importante para el mundo oriental, nos trae un mensaje que va directo al alma. Este signo, regido por Plutón, nos invita a revelar el Ser que yace bajo las falsas formas que adopta nuestro “Yo”. Hace un llamado a desvestirnos y sacarnos los velos, uno por uno, para encontrarnos cada día más cerca del Ser que en potencia somos. Es por eso que a este signo se lo asocia con la muerte y la transformación. Escorpión es un espacio simbólico donde somos impulsados a dejar morir nuestras corazas, mecanismos de defensa, y todas las artimañas que nuestra personalidad construye para sobrevivir en las contingencias del plano material.

El uso de estas ‘máscaras’ es absolutamente normal y necesario, pues el proceso de hacernos conscientes de quienes somos es largo y muchas veces pedregoso, y cada cual contiene en sí mismo, su propio tiempo de desarrollo. Pero al mismo tiempo, es necesario para nuestra evolución, que estos mecanismos de sobrevivencia se pongan en cuestión en cierto momento. Lo que llamamos crisis, es un momento clave donde un componente más profundo e integrador nos alerta y nos invita a buscar nuevas respuestas y soluciones a nuestros viejos conflictos.

En el otro polo de esta vibración, el Sol en Tauro, ilumina lo que hemos conquistado con esfuerzo constante y amor. Este signo de tierra, con su cálida energía nos propone centrar la atención consciente en aquello que valoramos y nos hace sentir seguros. Generalmente, se asocia esa seguridad con las posesiones. Pero va a depender de cada persona, su proceso y su nivel de consciencia, a qué da valor y qué es lo que finalmente quiere poseer y mantener. En este signo, tenemos la misión de descubrir cuánto nos amamos a nosotros mismos y qué tenemos para poner al servicio del colectivo. No es tener por tener, sino tener para darse.

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“Escorpión es la eterna pregunta que se desgarra en el corazón de todas las raíces bajo los cielos de otoño ¿Será muerte? ¿Será un renacer?” D. Rudhyar

Esta lunación, se da en aspectos armónicos entre el Sol, la Luna y Plutón, lo que señala un tiempo donde tenemos la oportunidad de comenzar a materializar los resultados de un profundo trabajo emocional que nos ha traído más de una lágrima, pero también el descubrimiento de una gran fortaleza interna para realizar cambios estructurales en nuestras vidas.

Por supuesto que no es nada fácil entrar en esos recovecos del alma. Porque una vez que tomamos contacto con la compleja honestidad de cuestionar las formas, no nos queda otra que sumergirnos un poco más y hacerle preguntas al fondo. Es ahí donde nos encontramos con lo que no queremos ver, lo negado, lo absurdo, lo que no puede tener sentido para ese Yo que andaba por la vida de cierta manera y ahora si acepta esto que ha sido revelado, significa que tendrá que crear nuevas maneras de acción y expresión. Transformase es en sí doloroso, porque supone trascender la forma y comenzar a crear una completamente nueva.

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Nuevos desafíos espirituales

En sintonía con esta transformadora lunación, está ocurriendo un gran acontecimiento astrológico. Los nodos lunares, puntos de intersección entre el Sol, la Luna y la Tierra, después de 18 meses en el eje Virgo/Piscis, han cambiado de signos, por lo tanto, de foco y vibración. El eje que dejan los nodos, nos impulsó a realizar una limpieza general, tanto en nuestros cuerpos físicos, como en nuestras memorias emocionales. Con el paso de los nodos por este eje, y los aspectos a Júpiter (2016), Neptuno y Quirón, nos ayudaron a tomar consciencia de nuestras heridas, nuestras ilusiones y muchas veces mentiras, que nos contamos a nosotros mismos y a otros, y que no nos permiten sentir y expresar el verdadero potencial de amor que cada uno de nosotros tiene para dar. Ahora es tiempo de salir de la victimización y comenzar a tomar acciones en la dirección donde creemos está nuestra felicidad y bienestar.

La llegada del Nodo Norte al brillante signo de Leo se da en un ambiente que nos invita a la celebración. Justo al entrar a los últimos grados del signo, se comunica armónicamente con Urano y Mercurio en Aries, y también con Saturno en Sagitario. Este gran trígono simboliza una exquisita fluidez de energía de fuego, esto es, una explosión de energía que nos impulsa a sacar lo mejor de cada uno y ser más simples y honestos. Esta es una alineación que puede dar un gran impulso a aquellos que han estado haciendo el silencioso trabajo virginiano de discernir entre lo superfluo y lo verdadero, entre lo que tiene, o no tiene corazón. Los próximos 18 meses, nos internaremos en un viaje de descubrimiento de nuestra verdadera vocación, misión y servicio en el mundo.

Se abre así un tiempo, donde entenderemos que mientras más nos conocemos a nosotros mismos, mayor es nuestra capacidad para comprender el lugar que queremos ocupar en el mundo. Y no hay que engañarse, aún cuando el acto de servir signifique tomar un lugar de preponderancia y visibilidad en la obra total, no podemos olvidar que el servicio es la Tierra, a la madre que nos sostiene y alimenta abundantemente. El Sol en Tauro, nos recuerda que es la tierra, el plano material y corpóreo, el que nos permite tener la experiencia de existir y ser uno ojo más a través del cual la divinidad se observa a sí misma. Cuando nos atrevemos a cambiar, estamos impulsando una transformación planetaria. Por eso cada proceso es tan valioso como otro. La vida es luz y sombra, y nada está demás en este tejido cósmico.

Les deseo una profunda y transformadora lunación. Receptividad y mucha Valentía para entrar en la oscuridad del mundo emocional. Desde Tauro, el cálido Sol nos dice: con tranquilidad y en calma, pero con firmeza y voluntad. Si te tienes a ti mismo, todo estará bien.

M.S.G – Astrología Conectiva

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