Lunación en Cáncer 2017

Una experiencia de re-conexión

Cáncer, es el cuarto signo en el camino del zodiaco. Aunque no es el primero, representa el nacimiento de toda semilla, el momento en que se entra a la vida y todo lo que rodea al nuevo Ser. El Agua, el mar de emociones y sentimientos que alberga el alma, encuentra aquí movimiento que crea cauces. Se abre camino a través de la tierra, a veces endurecida por la falta de calor y humedad.

Cáncer es útero, madre, espacio/contención de un Ser por descubrir-se.

El frío exterior nos dice: pa’ dentro, y así nos vamos armando el nido, el lugarcito donde vamos a cuidar de nuestra agüita durante un mes. Aquí se comprende la palabra “ciclo”, con sus idas y sus vueltas. Sus brotes y deshojes.

A las aguas la mueve la Luna, por eso ella encuentra aquí su hogar y su sustento. La variable corriente de emociones, a veces calma, a veces torbellino, nos muestra qué estamos siendo.

Que lance la primera copla quien no se haya preguntado ¿qué siento ahora? ¿Qué me hace sentir esto que siento? ¿Por qué temo sentir lo que siento? ¿mis acciones son consecuentes con mi sentir? Y así vamos permitiendo el movimiento. Si no lo cantamos, lo lloramos.

Cáncer es la valentía de responderse con las entrañas las preguntas geminianas. Y después hacer, amar, ser-sintiendo lo que somos.

Este año de bifurcaciones, de fuertes lecciones de acción y dirección, nos conectamos con el plexo solar y nos preguntamos ¿hacia dónde apunta el camino de la voluntad?

…el silencio nos permite percibir el ritmo, la canción que va danzando a giros el destino, ese que nos re-localiza, nos sitúa en un nuevo lugar interno, y se abran las puertas del invierno, de sabernos semillas de algo más grande y luminoso, pero que debe terminar su proceso de gestación.

mujer serpiente

A modo de ejemplo…

En muchas ocasiones, me han preguntado sobre la “validez” de la astrología, como si la validación científica fuera la única manera de experimentar algo como “verdadero”. A lo que yo respondo, la astrología se interna en la cualidad del tiempo y del espacio, no en sus dimensiones de cantidad, que es materia de la astronomía. Por lo tanto, como todo lo humano, se percibe subjetivamente. La misma disciplina se desarrolla desde una perspectiva terrestre, la única que podemos tener al ser tripulantes de este punto azul que navega por la galaxia.

Cuando me preguntan qué hago, en el intento de explicar en simple lo complejo, muchas veces me sorprendo usando términos astrológicos, sistemas de signos y casas, además de mi mirada personal de la astrología, mientras mis interlocutores me dan una mirada entre curiosidad, confusión o extrañeza. Entonces, buscando una manera más afín para cumplir con la misión antes expuesta, les comparto una vivencia personal de los últimas dos lunaciones, donde experimenté las energías que el cielo proponía. Seguramente para quien esté familiarizado con la astrología y su uso en la vida cotidiana, puede entender este breve relato en todas sus posibilidades de interpretación.

Lunación en Géminis (mayo-junio)

En Mayo, fui invitada a participar de una red de mujeres, que desde sus particulares, diversos, disímiles, pero sincrónicos lugares, se unieron para crear un gran lienzo, que unirá cientos de úteros bordados. Cada una con una historia, un relato detrás de cada punto, color, o intervención elegida. Esta red, se enmarca en un proyecto mayor, llamado Bitácora de la Luna*, que se propone como una herramienta de registro, observación y comprensión de nuestras aguas internas. Esta iniciativa surge junto a las grandes aguas en el puerto de Valparaíso, que sincrónicamente es el hogar de dos de mis hermanos, a quienes no veo regularmente y que pude por fin visitar por estar participando, lo que en pocas palabras, fue la guinda de la torta.

Como yo nunca había bordado nada en mi vida, me vi buscando información sobre puntos y técnicas de bordado, viendo videos en youtube, admirando a las bordadoras de pueblos indígenas, en fin, abriendo ventanas de nuevos conocimientos, y comenzando a dar forma a un camino que sería más transformador de lo que pude imaginar antes de empezar, porque simultáneamente, mi vida entraba en una red de conversaciones importantes y decisivas que se bordaban junto al colorido útero que tenía en mis manos.

Así viví la lunación de Géminis, entre viajes cortos, abriendo espacios de sanación y comprensión. Un mes donde me re-encontré con amigos de la infancia, primos, y hermanos de la vida y de sangre.

Lunación en Cáncer (21 de Junio – Solsticio de Invierno / 23 de Junio – Luna Nueva en Cáncer)

Para mí, el tiempo Cáncer marca varios hitos en mi vida. Siempre, excepto una vez, lo he vivido en el hemisferio Sur, en esta parte sur del mundo. Es un poco antes de mi retorno solar, por lo cual, siempre tuvo un saborcito a final, con el desafío pisciano de integrar los aprendizajes de más de trescientos días de inhalación-exhalación, en un tiempo/espacio que se despliega más en sombras que luces.

Durante los años anteriores, este tiempo lo pasaba generalmente encuevada en casa, mateando, trabajando, en recogimiento y soledad. Sin embargo este año, al ser éste un año de cambios (Urano en oposición a mi Saturno y Plutón natal) en uno de mis ejes sociales, el mismo día del Solsticio, me vi bailando hasta el amanecer, y al día siguiente, viajando con mi bordado a medio hacer, para juntarme con una amiga, otrora compañera de hogar, canceriana de tomo y lomo, aunque su luna en Acuario a veces la aleja de las tradicionales imágenes de este signo. Ya en su nuevo hogar, me encuentro con otros corazones que vibrando similar, me aceptaron esos días como una más. Ahí pude experimentar el calorcito de hogar, de comida casera que se cocina entre todos y se digiere entre risas. Pude conocer otros hogares con esa mismo calor y compartir momento de mucha ternura y amor fraternal.

En resumen, algo tan simple como estas vivencias, para mi están llenas de significado, sincronicidades y oportunidades, que quizás no lograría percibir sino fuera por la atención que pongo a los aspectos más cualitativos de mi experiencia.
Por esta y otras miles de razones, los invito a observar su vida y sus acontecimientos desde estos ojos, los que la astrología nos regala tan generosamente. Si además conoces tu mapa natal y puedes observar en qué ámbito específico de tu vida se están activando esas cualidades, puedes comprender de forma concreta como el principio hermético “como arriba es abajo, como adentro es afuera” se manifiesta a cada momento.

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Esta es una invitación a conectarnos con los elementos de manera personal, sentir el agua, el fuego, la tierra y el aire no sólo como cualidad, sino también como parte de todo lo que nos rodea, sentir el espíritu que hay detrás de cada cosa, persona, o momento.

Estaremos en esta energía Cáncer, de introspección, protección y nutrición hasta el 22 de Julio, día que el Sol entra al radiante signo de Leo, donde el impulso del fuego nos querrá seguros de nosotros mismos, irradiando nuestra luz, que es la verdad conquistada cuando entramos en contacto con nuestra raíz. Este es el tiempo de hacer ese contacto, así que a entregarse al flujo universal y amar lo somos!

Que tengan un hermoso mes de Cáncer!

Con amor,

M.S.G – Astrología Conectiva

*Si quieres saber más sobre la Bitácora de Luna, pincha aquí

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